23.09.22
Pierdo la perspectiva de las cosas, y la penumbra me invita
a sumirme en su letargo. Nada es tan oscuro como pienso, ni tan claro como
dicen.
Soy carne de poema y no sé describir los días si no uso la
metáfora abierta, (léeme entre líneas…escucharás los susurros).
Los años dan, tanto como quitan. Y no sabes aprender a vivir
con cada nueva piel…(constante aprendizaje de volver a caminar).
Los días se me antojan largamente mínimos, efímeros a la par
que tediosos y densos.
Las tardes son remanso de paz y luz en los días aciagos, me
refugio en las páginas de papel de los libros. Vuelo a mil mundos y veo mil
vidas.
Plausible el llanto alegre
y la risa llorona,
en los momento de monotonía renovada.
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