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¿Que es Entre Palabras?

Este es un espacio donde poner en orden todas las palabras que se agolpan en mi cabeza, en forma de poemas, pensamientos, reflexiones... Soy Hortensia Márquez Chapa. ¡Bienvenido/a!

sábado, 31 de marzo de 2018

Relato de un sarao rancio


Se quiebra la tabla salvavidas
cuando el peso sobre ella
rebasa en miles de arrugas,
y decenas de equinoccios.

La mariposa-luciérnaga
emite destellos anunciando un camino
que no siempre es seguro,
pero las ánimas perdidas
no quieren abandonar este peregrinaje.

El desconcierto reina en el cajón donde guardé:
-          la puesta en escena de un desplante
-          los susurros de muchos amaneces,
-          las mentiras piadosas al oído y
-          miles de miradas de suplicas y ruegos.

Ya no queda tiempo para reorganizar la vida.
Los despropósitos se calzaron zapatos de tacón
y la desidia se puso el plumón de vedette.
En este sarao, las copas llevan garrafón pintado
y el vino de mesa se sirve en cristal de Bohemia.
Los canapés rancios, en sus bandejas de plata,
se lucen como grandes anfitriones.
La música sale de una vieja gramola
y el confeti  tiene olor a naftalina.

Lástima que la tabla ya se hunde,
no podré salvar(me), el corazón de piedra
pesa tanto, que el fondo se ve ya muy cerca.

viernes, 30 de marzo de 2018

Haiku (macetas)

Luz en macetas, verde que se despierta. Mañana clara.

Una brizna de miedo y un cuscurro de sueños


Tengo una brizna de miedo en la mirada,
y un cuscurro de sueños en las manos.

Los claro-oscuros con los que me visto
empiezan a pesar como alforjas cargadas.

El verso negro de la boca,
se torna malva en cuanto toca los labios.
Una gota de sangre va desde el lagrimal
a la barbilla.
Va dejando un surco de poemas blancos a tus ojos,
y huella gris sobre la piel.

No me aguanto si me pienso,
pero si me siento, aun menos.

Una mano sobre el rostro,
el rostro retorcido en grito,
el grito se ahoga en la garganta
y la garganta susurra palabras
que yo voy cosiendo con hilos ambiguos.
Describiendo unos latidos apagados,
y una corazón que emana fuego.

Tengo una brizna de miedo,
sobre un cuscurro de sueños
en un poema escrito sobre la piel
con sangre de lágrimas y suspiros malva.

jueves, 29 de marzo de 2018

Poema estacional


Entre tu invierno y el mío
las madrugadas cada vez son más nieve.
Las primaveras se nos congelan
en los arroyos que nacen
en las montañas más frías.
Los veranos se nos vuelven
agua de deshielo,
embarrada y turbia
y los otoños marrones
se tornan grises y secos.

Guardé un copito de nieve
entre una hoja seca y un pétalo de rosa,
atadito con un rayo de sol.
Lo guardo entre tus ojos y los míos.
Las estaciones se nos pasan y nos pisan.

Las mil aguas de Abril,
se secaron y dejaron a Mayo
menos florido y hermoso.
Me quedo en este invierno,
que cada vez tiene más de otoño,
solita, esperando un abrigo
que nunca llega.

miércoles, 28 de marzo de 2018

Gotas lapislázuli



 Desconfía de las manos que sólo muestran el envés,
las palmas podrían llevar espinas.

Con los ojos llenitos de nubes
voy calle arriba, calle abajo
buscando pañuelos blancos
con puntillas de seda de sueños.

Sobre los hombros me puse toquilla de abrazos
y me calé un sombrero de imágenes florales
hasta los parpados,
pero sólo veo campos de amapolas negras
y margaritas blancas, acompañadas de cardos grises,
como sacado de una película de Chaplin.

Por la esquina de la mañana,
se van perdiendo los rayitos de colores.
Y los aromas cálidos,
se mezclan con las luces de un crespúsculo decadente.
En el cerúleo de unos ojos apagados,
quedan gotas lapislázuli que gritan.

Quizá la el deseo no mato a la esperanza.
Quizá las manos, no lleven espinas.
                                                                                                                                                       
Pero la noche, una vez más,
se viste de azabache y ocaso.
Mientras los murciélagos vuelan en círculo
sobre cuellos de piel transparente
y cuencas vacías de ojos
y repletas de humo negro.

Cuando las gotas lapislázuli
inunden la pantalla, volveremos a tener
una amapola roja,
un trébol de cuatro hojas verde,
un trocito azul-mar en la retina
y bermellón en labios y corazones.

martes, 27 de marzo de 2018

En el teatro de la vida

Y en la hora bruja,
cuando los renglones siempre son torcidos,
y las miserias visten de largo;
los corazones solitarios abren puertas y ventanas.

Al amparo de ojos que no quieren ver
y de miradas que poco buscan,
las luces de neón iluminan 
caras cetrinas de labios rojos 
y perfiles grises.

En el claro-oscuro del callejón
los gatos buscan gallos de pelea,
y las ratas juegan una partida de mus infinita. 
Los perros se lamen las heridas,
mientras los pajarillos se balancean en sus jaulas doradas
detrás de las ventanas sucias de tiempo.

En la puesta en escena de un gran vodevil,
la tragedia pide paso,
haciendo un giño a la comedia.

¡Qué el teatro de la vida se vista de gala, 
este es su día¡¡

Cuento de primavera

Él busca sus ojos por cada ventana.
Ella lanza miradas al viento para que que él las alcance.

Él compró un atrapabesos.
Ella reparte besos por las calles esperando que él los atrape.

Él respira todos los aromas florales.
Ella se baña en esencia de rosas y se pasea entre brisas y vientos lanzando su perfume.

Él recoge lágrimas que encuentra en cada pétalo, en las madrugadas.
Ella cada noche derrama lágrimas sobre las flores mas frescas.

Ellos se saben. Se buscan. Sólo es cuestión de tiempo encontrarse.

domingo, 25 de marzo de 2018

Un tour de hielo


Mañana de frío ancestral,
me saqué los abrigos del cuerpo
y ahora ya no hay quien caliente.

Por los pasillos pobladitos de caramelos de hielo
los recuerdos hacen un tour por
frías nostalgias,
gélidas miradas,
congeladas caricias,
escarcha de besos
y la más sobrecogedora de todas las atracciones:
cuerpos pétreos en posición de súplica.

En tiempos de amor escaso
los espejos nos sirven de apoyo,
fabricando una realidad de compañías
que se esfuman cuando te mueves.

Busco un mechero en tus ojos
para calentar mis manos,
pero sólo encuentro canicas de colores.

¡Soledad de soledades en el alma fría!

Suaveeee

Suave, amanezco en suave.
Como espuma blanca 
o caricia de niño.

Sin espinas ni aristas,
abrazándome, 
sin dobleces, sólo en ovillo.

Etérea, despierto etérea.
Me dejo llevar entre susurros y vientos de soplos infantiles, como barquito de papel en arroyo.

Apenas tangible, casi imperceptible.
Me camuflo en un jardín de Hortensias,
dejando pasar las horas sin prisas.
Dando tiempo al tiempo, para que sólo pase tiempo.

Solté lastre y ya no pesa lo que pesan los miedos,
que viene siendo toneladas de angustias y unos gramos de autocompasión.
Reivindico al menos unas horas de vida en suave,

Me sumo en un profundo abismo de nada,
dejándome caer……en suave, cual pluma lanzada al viento
sin dirección, sin tiempo.

sábado, 24 de marzo de 2018

Cordura malsana



Calcinadas las atenciones,
los pasos nuevos se quedan escondidos.
Aún hay rescoldos que queman
y da miedo asomar el hocico.

Respiro hondo por los poros abiertos,
algunos se cerraron demasiado pronto,
y no alcanzo suficiente oxígeno.
¡Vuelve antes de que me quiebre!

Escondido en el rellano de la vida,
tengo tres o cuatro llaves.
Bajo el felpudo de pisar y soltar lastre.
Espero que las encuentres algún día.

Me mezo en el viento que silba
desde el espacio sin nombre
y mi cordura malsana.
Creo que ya llegas tarde,
me quebré hace unas cuantas primaveras.

Nube cargada


Cual nube cargada, mi alma,
llena de miedo y lamento,
sin hallar paz ni contento.
Sosiego que me de calma.

Una caricia en la palma,
calor que abraza un momento.
Corazón, se haya sediento,
peso, que pesa cual salma.

Esta tormenta angustiosa
de muy negros agujeros
llena de lluvia furiosa.

Busco suspiros certeros
no mirada dolorosa,
que me sequen aguaceros.

Sonetillo o Soneto de arte menor ( 8 silabas por verso)
ABBA ABBA CDC DCD

viernes, 23 de marzo de 2018

Sombreros rojos para cabezas grises.


Absurdo momento este
en que los pies se visten solos,
y eligen alas en vez de zapatos.

El sol grita rayos
y los caracoles sacan las sombrillas.
La luz nos deslumbra
y quema las ganas de salir.

¡Agáchate!
¡Qué te ve!
¡Sombreros rojos para cabezas grises!

Los caminos de baldosas amarillas
empiezan a escasear.
Unos gnomos regordetes bailan
mientras unas libélulas tocan el violín.

Volviste a dejar abierta la caja de polvos de sueños
y el mundo se llenó de querubines y mariposas.

¡Agáchate!
¡Qué te ve!
¡El nubarrón viene hacia aquí!
¡Sombreros rojos para cabezas grises!

            

jueves, 22 de marzo de 2018

Un Día



En el vaso vacío
con resto secos de café,
la cuchara reposa
contra el cristal .
Los segundo parecen microeternidades
y la eternidad una quimera.

Me abofetea el olor a lentejas quemadas,
y me esfuerzo por salir de este trance anodino.
Una mosca recorre la cuchara
chupando los restos de café.

¡Menudo día de mierda¡

Me desperezo con esfuerzo,
y retiro el guiso del fuego.
Tendré que cocer un poco de pasta.

Dejó de llover,
se quedó buena mañana,
antes de nada me daré un paseo
para sacar las polillas del cerebro.

Cojo un libro de poema,
“Sin Coraza” de Javier Hortal y
me lo llevo para leer en la cafetería mas cercana.
Al final, seguro,
que terminaré adorando este día.
No hay nada como poner
un poco de ganas y un mucho de buena poesía.



miércoles, 21 de marzo de 2018

21 de marzo (día de la poesía y comienzo de la primavera)


Luz en color,
mañanita floral.
Olor vainilla.
(Haiku de la primavera)


Poeta esculpe
verso en papel y tinta.
Oda en el aire.
(Senryu de la poesía)

Yo soy más de otoño



Quisiera hacerle un canto a  la primavera,
pero es que yo soy más de otoño.

Hablar de las golondrinas que vuelven,
como ya lo hiciera el poeta.
De los sentidos que se abren
y quieren explorar vida en la vida.
De madreselvas y arroyos.

Pero es que yo soy más de otoño
y no sé si voy a saber contártelo.

Hablar de la luz del sol que estalla
que inunda y caldea mi habitación y mi cuerpo.
De amapolas y margaritas deshojadas.
De almendros en flor y olor a azahar.

Pero mira, casi que lo dejo,
que yo no puedo, que yo soy de otoño.

Contar y cantar un canto de vida que se abre.
De un geranio en la ventana
y un clavel en el pelo.
De unos ojos que brillan
cuando la luz de tu primavera
pase delante de su primavera.
Definitivamente, lo dejo,
no sé si puedo,
es que yo soy más de otoño,
no entiendo de primavera.

martes, 20 de marzo de 2018

Sudor frío



Un dolor me atraviesa,
recorre mi cuerpo
de norte a sur
y se expande de costado a costado.
Me encojo,
 me doblo,
me hago refugio
y no consigo nada.

Un sudor frío
recorre mi espalda curvada.
Me abstengo de llorar,
me da miedo echar más sal
a este mar de demonios y angustias.

Permanezco así…no sé
un minuto, un año…un tiempo.

Alguien abrió una ventana
por donde se cuela una mano salero.
Absorbe la humedad sobrante,
y con los dedos desenrolla mi cuerpo.
Me viste de caricias y de nuevo me renuevo.

Comienzo otra vez, otro instante, otro momento.

Pero sé que el dolor se quedó escondido,
esperando, al acecho….hasta entonces
seguiré poniéndome una sonrisa,
color en los ojos,
y un corazón reparado
y una luz en el pelo.

domingo, 18 de marzo de 2018

Aprendiendo(me)


Y aprendí a vivir con lo puesto,
con lo que viene de fábrica.
Sin extras, sin ayudas.
Aprendí que llorar no es una opción,
es una necesidad para el alma,
y para los ojos, y para el desahogo.

Que uno más uno, muchas veces no son 2
son menos 2 , son menos que 2.
Que levantarse después del golpe,
está directamente relacionado
con las ganas que tienes de seguir.
Que ahuyentar el miedo es casi una constante.
Que por más que pongas el reloj en hora,
siempre atrasa o adelanta.
Que soñar despierta, también es sueño.

Pero también aprendí  a quererme,
a soportar los quebrantos del corazón
y hacerles quiebros,
y a mirar en los espejos limpios,
a sonreír cuando llora el alma,
y a llorar contigo.
Aprendí que cuando escribo
me derramo y me acomodo al papel,
y me adapto y me libera los fantasmas.

Aprendí a aprenderme,
a conocerme,
aceptarme,
soportarme,
y sobre todo valorarme.

1001 esperanzas



Abrí el baúl donde guardo
todo lo que el tiempo me quiso robar.

Me siento en suelo y empiezo el recuento:
Tengo una foto de mi padre,
una muñeca con coleta,
una postal del pasado,
un posavasos con huellas,
una rosa seca,
un anillo de plástico
y algunas monedas en desuso.

Y en el fondo, justos donde no se llega:
tengo unas sonrisas sanas,
unos ojos abiertos y vivos,
una luz en el pelo,
una estrella sobre un escenario,
un libro de poemas y versos,
una canción de mi garganta,
un dibujo de mis manos
y un trapito atado, donde guarde
1001 esperanza.

sábado, 17 de marzo de 2018

Más vale roto que mal remendado.



Hoy me duele.
Los cosidos aprietan
en cada puntada.
Más vale roto que mal remendado.
Me lo digo tantas veces.

Por los costurones del tiempo,
comienzan desgarros de desgaste.
Y no sé si coger aguja e hilo
o grapar sin mesura.

Me ajuste un traje
que ya me viene pequeño,
encogió de tanto llover encima,
lágrimas de olvidos,
lágrimas de ausencias.

¡Hasta las fotos me ningunean¡

Con rabia y miedo,
me arranco esta ropa que ya no me viste.
Y tejo una manta de sueños, suave y amplia.
Cuando la termine, me cubriré con ella
y comenzaré por fin,
sin costurones ni cosidos que aprietan.

viernes, 16 de marzo de 2018

Un Pegaso en la almohada


Y déjame que esta noche trasnoche,
que me quede a tu vera
esperando una mañana
que no quiero que llegue.

Que repase con las manos
lo que los ojos no ven,
y que dibuje con un dedo
lo que la vida no nos pintó.

Déjame que esta noche,
me ponga alas en las ganas
y rímel de colores en las pestañas
y que pinte un Pegaso en nuestra almohada.

Que alimente mi cuerpo,
que caliente mi alma,
que acaricie tus ojos
con el brillo de mis ojos.

Déjame que esta noche trasnoche,
contigo,
y que alba nos encuentre
acurrucados,
dormidos.

jueves, 15 de marzo de 2018

De números y palabras



En el devenir de la vida y  el lenguaje
cada cosa tiene su sitio y su orden.

Y aunque las matemáticas digan,
que el orden de los factores no altera el producto,
tiempo es ya de decir que esto será cierto con los números
pero no con las palabras.

Que yo haría una caminata contigo,
si tu pones la nata y yo el camino.

Si yo te doy a comer mazapanes,
y tú me das panes maza, no estamos en sintonía.

Y si me pongo peineta limpia de hojalata,
guarda tú una hoja de mi pelo en una lata de tiempo.

Y si una mañana me siento un hazmerreir,
Abrázame y  hazme reír con cosquillas de seda.

Y si me pierdo por una angosta bocacalle,
corre tras de mi por las calles y bésame en la boca.

Pon orden a los factores alterados del producto,
si no el orden de los factores sí alterará el producto.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Metamorfosis (@JanaRivera y @horten67)

Cuando nos arden las suelas de las alas de tanto arrastrarlas por valles de espinas, por canteras de piedra viva.

Cuando el cielo embarrado 
cubre la bóveda del universo
de nubes enramadas,
los entes que reptan
hacen nidos con hojas de espuma.

Es entonces cuando asoman de sus cuevas los pájaros del arco iris. Las libélulas entre pucheros, los caballos que galopan en los márgenes del firmamento.

De la tierra surgen goterones negros
que se proyectan hacia el cielo,
provocando una tormenta de roca y lava.
Y galopando en elefantes alados 
llegan peces de colores con pies de plomo.

Estallan mil pétalos en vuelo. Frambuesas y acantos envuelven mi regazo, recojo pedazos de hierba encerrados en pompas de jabón revoltosas, mis pestañas son bosques que el trueno roza.

Me envuelvo en una manta hecha de alas de mariposa,
formando un capullo, me acomodo a la sombra de un arcoíris de grises
y espero a que la primavera me nazca de nuevo en forma de otro ser.



JanaRivera y horten67

Otoño - (@Malulita_ , @Angeles_Torres_Torres y @horten67)

Una mano en el alma,
en los ojos un futuro,
ayeres en el corazón
y el hoy que golpea fuerte.

El ayer viene a mi mente 
como humo denso que al disiparse 
trae buenos y malos recuerdos 
dando felicidad o apretujando el pecho.

Envueltos en fino velo emociones quedan, 
“no todo lo vivido el hoy lo desvanece
de mis logros nunca he renegado
pues fuerza me otorgaron en el presente”.

Meciendo mis ansias de volar,
las manos, se llenan de congoja,
y hasta mis otoños
deshojan mis sueños.

Me enfrento al espejo
que grita una imagen contra 
la que me rebelo. 
Pero sigo buscando un anhelo.

Las realidades sujetan mis pies,
me aferran, sin yo querer,
a una silla que ya tiene tiempo
de acomodar cuerpos invernales.

Los otoños se anuncian con matices
de bellos ocres, hojas danzando al vaivén
del vals sobre las olas de Juventino Rosas,
presagiando inviernos apacibles y serenos

A duras penas, los silencios
se sujetan en pestañas vírgenes, 
de almendros en flor,
esperando un soplo de aliento
de vientre maduro.

Con la mirada fija en el horizonte
hoy mi vida vivo intensamente.
¿A dónde iré? 
a donde mis sueños me lleven.




Malulita, Ángeles y Hortensia

Ensalada psicotrópica


Me levanté con hambre.
En la nevera tengo
una lata de buñuelos de besos,
tres o cuatro pedazos de sonrisas,
un litro de aroma de la mañana
y unos gajos de esperanza.
Si me hago una ensalada,
sólo me faltaría un buen aliño.

Un chorrito de vinagre de tiempo,
tres cucharadas de aceite que resbala
y una pizca de sal de sueños.

Aderezo con las manos esta ensalada reparadora.
Me siento frente a la ventana de ver sólo cielo,
y me limito a comer y observar como las nubes
se transforman en monstruos, brujas y
algún que otro ogro de corbata y chaqueta.
En aquella nube aparece una ninfa
que juega con golondrinas y flores.

¡Oh, oh¡
Me parece que el vinagre tenía algo más que tiempo
o los sueños de la sal eran más que sueños.
Sea como fuere, de aquí hoy no me muevo.

martes, 13 de marzo de 2018

Lo que guardo


En el puño de la mano,
llevo guardado un vuelo de noche.
De esos que te dan vida,
y aire para ensanchar pulmones
y ganas de gritar.
Lo guardo para un momento especial.
(Ya no tengo muchos).

En el aliento de mi boca,
llevo escondido un suspiro.
En una tarde de labios
que chocan y quieren,
lo dejaré salir, despacio, suave, tenue.

En los brazos abierto,
tengo colgados muchos abrazos:
fraternales,
amorosos,
camaradas,
de consuelo.
(los falsos los descolgué cuando la tarde empezó a ser mañana).

En la mirada de frente,
llevo escritos 2 nombres,
miles de imágenes nuestras,
una silueta protectora y
un deseo con suerte.

lunes, 12 de marzo de 2018

Apago el sol y enciendo una vela



Contenido el aliento
cuando la alfombra absorbió
por los pies, la humedad del día.

Apago el sol y enciendo una vela.
Los ojos se ajustan a la penumbra
y al compás del vaivén de la llama,
las sombras parecen unas bailarinas
que sólo contonean el cuerpo,
dejando los pies clavados al suelo.

Me gusta buscar realidades alternativas,
a esta sonámbula vida que me viste.

Poco puedo cambiar,
lo que hay es lo que es.

Coloco sobre la mesa objetos
que puedan crear distintas sombras.
Y de nuevo espero la danza sin pies.

Apago la vela, y me tumbo en la alfombras.
Me abandono al sueño,
sujetando en una mano, tu mano,
en los ojos, una imagen danzarina, 
y en los labios, besos y suspiros.

domingo, 11 de marzo de 2018

Quiero ser flora


Voy contando los pasos
que mis pies dejaron
en este camino de barro.
Las lluvias y los amaneceres
crecieron en la vereda,
aunque yo voy buscando
ese ocaso que veo en el horizonte.

La madreselva empezó a crecer
enredadita en mis piernas,
cuando llegue a mi vientre,
pondré pañuelos en las ramas
y dejaré que algún pajarillo anide.

Quiero ser flora, ya me cansé de ser fauna.
Amanecer con olor a rosa y azahar.
Rocío mañanero en los párpados,
y rayo de sol vespertino en los labios.
Ser manto de color sobre la tierra,
y dejar de ser gris en vertical.

¡Qué quiero ser flora digo,
que ya me agota mi fauna!

sábado, 10 de marzo de 2018

Sola en mi quimera.



Y si me ves amanecer en oscuro,
déjame que despierte sola.

Me agarré a una ráfaga de viento cálido
y ahora no sé cómo soltar.
Los pájaros me miran raro
y una mosca hizo nido en mi pelo.
Me dejo caer sobre una nube,
pero empieza a llover nostalgia,
y me precipito contra el suelo
empapada y sola.

Hago recuento de mis neuras,
con el golpe creo que perdí alguna.
Da igual, tengo de sobra.

Tengo un descosido en la manga,
y el zapato se hizo fuerte en la alcantarilla.
No importa los calcetines son gruesos,
y pisar descalza me renueva.

Me sitúo frente a la vida
en una espera sin saber
que esperar.
Espero al menos despertar pronto
de este desesperante sueño.

viernes, 9 de marzo de 2018

Bodegón mediocre.


Como piedra de molino
que muele sin descanso,
en una constante monótona y aburrida.
No sé si esto me lleva
a algún sitio,
o si no es más que otro machacón
intento de sentir que siento.

Todo me lleva al mismo punto.
La cuchara en el plato,
el vaso medio lleno,
unas migas de pan
y la servilleta manchada con restos.
La imagen me parece un bodegón
de un pintor mediocre
intentando plasmar la rutina
con un pincel repleto de minutos rotos.

El abrigo ya no me calienta,
la bufanda tiene agujeros
y los guantes hace mucho
que perdieron las caricias.
Me queda el gorro de pensar(te),
quizá con él tenga un nuevo día.

jueves, 8 de marzo de 2018

Mañana de sol caduco y niebla baja.



Busco en cada esquina
el trozo de corazón,
que perdí una mañana
de sol caduco y niebla baja.

Los pasos son inseguros,
irregulares y extrañamente cortos.
Si sé que corro,
¿por qué no avanzo?
Como en un mal sueño,
las calles están vacías y
las esquinas se volvieron redondas.
¿cómo voy a buscar ahora?.

Compro un trocito de esperanza
y pago con calderilla de sueños.
Lo acomodo al trozo que me falta
y me llega un calor con color
de todo-puede-ser  que
despierta mi sentido común.
¡Aún estoy aquí!

miércoles, 7 de marzo de 2018

De rojo y granate


Amanezco con regusto a vacío.
La mirada caída y el llanto
tejieron una maraña de
hilos invisibles, que se cruzan
y lían sin dejarme mover.

Me acurruco bajo las mantas
en un intento de protección.
¡Absurdo!
Nada protege cuando el frio
viene de dentro.

Una brisa de risas y cantos
se cuela por la ventana,
y mi psique se despereza
pero el cuerpo no acompaña.
Al son de este estallido
pinto de rojo y granate
el aire que envuelve
mi estancia mental.
Como si fuese un buen vino
respirando armonía en una copa.
Llena de ganas y síes,
vuelo y despliego mi ser,
mi necesidad de ser.


Pero el cuerpo sigue encogido,
y yo sigo esperando
que algún músculo
decida despertar.

martes, 6 de marzo de 2018

Haciendo repaso



Repaso, paso a paso,
el ir y venir del tiempo
de esta, mi vida.

Repaso y no me paso si te digo
que aún no hice nada
de aquello que pretendí para mí.

Repaso y me paso cuando digo
que tengo las fuerzas bajo pies,
que me duele lo que no fue.

Repaso, con el paso firme
de la convencida intención
de que algo tiene que cambiar.

Repaso y doy un paso
para empezar un nuevo
ciclo de etapa de vida.

Repaso, y aquí desfaso
cuando aseguro que ya
nada será lo mismo.

Y repasando este repaso  a mi vida,
creo que ni me pasé,
ni hice un juicio escaso.


Haciendo un repaso a "Repaso"

lunes, 5 de marzo de 2018

Noche de luna llorona.

En las noches de luna llorona,
se forman charcos de nostalgia
en el jardín de esta casa aislada.
Y no sé si chapotear en ellos
o secarles con mechones de cabello.

Una luciérnaga revolotea entre mis dedos,
dibujando corazones y lágrimas.
Miro tu cara y veo tu esencia.
Con la mano llenita de luces
acaricio el espacio que te recorre.
Y vuelvo a sentir la misma esencia de antes.

Cuando por fin te desvaneces
en la neblina de la noche.
La luna llorona comienza de nuevo
una canción de suspiros y lamentos
y yo chapoteo en los charquitos.

Una pelota, dos canicas y unas trenzas.


Busco entre las cenizas
de los fuegos que hice
con los restos del pasado,
alguna pelota,
dos canicas
y unas trenzas.
El patio del colegio
huele a bocata de chorizo
y a colonia infantil.

Acaricio con nostalgia
todos los recuerdos
que veo pasar por mi mente
como fotogramas de una película.

Una rato de comba,
jugando a la goma,
una historia del miedo
sobre la casona del lavadero.
Un romance de cuento
y un secreto tras la piedra.

Cuando vuelvo al presente
la imagen del espejo
me muestra  sólo
el paso del tiempo.
Pero la mirada sigue escondiendo
una pelota,
dos canicas
y unas trenzas.

domingo, 4 de marzo de 2018

Unos segundo de amor, cien años de cariño.


Déjame volar en pos
de una noche de caricias.
Apenas unos segundo
bastan para sentir
cien años de cariño.

Desde aquí,
puedo ver esa estela
que fue dejando tu paso,
cuando la pluma de tus manos
hizo edredón con mi cuerpo.
Y la luna se hizo mundo
para cubrirnos los miedos.

Ya no tiemblo,
ya no tintinean mis huesos,
sólo el roce de tu mirada
apacigua el desasosiego.
Cubre las angustias
ancestrales y regálame
unos segundo de amor,
como cien años de cariño.

sábado, 3 de marzo de 2018

Atrapasueños


Y tomé lo cotidiano
y lo metí doblado
en un atrapasueños.
Intentando así transformar
la rutina en pan de oro
y migas de fantasía.

Los posos sobre el mantel
dibujan una caída de tarde,
y un ocaso que no se acaba.
La silla se quedó entre la pata de la mesa
y la zapatilla que callo de mi pie.
Los ojos miran sin ver
a un lejano momento
que no está en el calendario.

Me limito a buscar en el cajón
los pedacitos de sonrisas oníricas,
que no sé si guarde en un momento
de arrebato lunar, en un día sin nubes.

En la ventana una mariposa blanca
deja una estela con aroma a café,
y el atrapasueños se bambolea  
dejando al descubierto
un puñado de paquetitos
doblamos y listos para abrir.

viernes, 2 de marzo de 2018

Costuras que rozan


En el gurruño de mi vida,
llevo enredados muchos soles.
Esos que se negaron a brillar
en días ahítos de costuras que rozan.

Camino en un valle incierto
con la camisa rota
y el corazón pegado con plastilina.
Los buitres revolotean en redor
de la sombra que proyecta
mi mano temblorosa.

No sé si vivo o si es sueño.
Pero tu imagen aparece
y desaparece,
al son de un tic-tac ronco
que sale de la portezuela
de un cuco hecho de carne y hueso.

Si despierto de este absurdo
quizá consiga desdibujar,
esta mueca triste
que se adhiere cada día
de costuras que rozan.

jueves, 1 de marzo de 2018

Cuatro puertas


Tengo una sala
con cuatro puertas.

Una mira al pasado,
a los campos de flores,
a los juegos de infancia
y las manos llenitas de días.

Otra mira al futuro,
con los miedos y las dudas,
y unos ojos de horas contadas
y noches inciertas de
sueños y nubes de algodón.

La tercera al presente,
con la albura del saber,
del aceptar y acomodar
lo que está y lo que puede ser.
Con un deseo casi cumplido
y un amor sincero y pequeño.

Y en la última estás tú.
Que eres mi pasado,
mi presente y seguro también
mi futuro.
Mi cómplice, mi amigo,
mi amante y mi tiempo.
Mis dudas y mis miedos,
y también mi paz y mi rayito de sol.
Mi compañero de camino
y mi soporte en los días de cojera.

Tengo 4 puertas en una sala,
que son mi vida y mi tiempo.

(a R.S.M)