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¿Que es Entre Palabras?

Este es un espacio donde poner en orden todas las palabras que se agolpan en mi cabeza, en forma de poemas, pensamientos, reflexiones... Soy Hortensia Márquez Chapa. ¡Bienvenido/a!

miércoles, 28 de febrero de 2018

Borrar y volver a empezar.


Trasnochado, deslucido y ajado,
el reflejo de los días de gloria.
Como una vieja dama
vestida por siempre con
las galas del día de fiesta.
Cargada de pintura y
peinado marchito y ridículo.

Comenzando una nueva imagen,
a partir de un trazo simple,
desnudo y suave.
Acomodando los tejidos
a las líneas,
dibujando,
esculpiendo.
Creando a partir de
la aceptación y la afirmación
del yo presente,
del yo nuevo,
(que no novato).

Y te miro,
y construyo también
otra nueva imagen.
Borrando tachones,
quedándome con la esencia,
esa que nos muestra
tal cual somos.
Esa que es transparente,
que se adapta y
acomoda también a los moldes
nuevos o quizá primeros.

Volviendo al comienzo
cuando las flores tenían aroma
y las noches rozaban el brillo lunar.

martes, 27 de febrero de 2018

Vacíos orondos.



Enmarañados los días
y la realidad que habita en ellos.

La efímera existencia
nos cuenta un cuento de
latidos cortos y densos,
que nos resistimos a aceptar.

Anclados,
enraizados a unos parámetros
que nos son impuestos
por un mundo que apenas
si pudimos elegir.

Desconfiamos,
pero invitamos a una sonrisa
forzada para apaciguar
la no aceptación.
La supervivencia al servicio
de un vacío pintado de rosa y purpurina.

Me recluyo en el rincón
que cubrí y adorné
con las palabras y los sonidos,
me arropo con ello,
y una vez más
espero a que pase la tormenta
de vacíos orondos.







La imagen es de mi cosecha.

lunes, 26 de febrero de 2018

Letanía del ahogo

Me ahogo.
Me ahogan las palabras
que se quedaron atravesadas
y nunca pude decir.

Me ahogan los silencios
que se hicieron cremallera
entre la boca y los suspiros.

Me ahogan los llantos apagados,
los de a media voz,
los de lágrimas sin sonido,
y sonrisa-mueca de todo-está-bien.

Me ahoga la hora
que deshoja la margarita
y la que asoma por los deseos,
y la que rompe un silencio
que se hizo incómodo
hace por  lo menos 12 primaveras.

Me ahoga el crepúsculo
de un verano de atardeceres
en color y agua de colonia fresca.

Me ahoga que sea tanto

lo que me ahogue.

domingo, 25 de febrero de 2018

El banquete de la vida

Y nos sentamos a la mesa.
Banquete de olvidos y
de ganas por recordar.

Menú:
Ensalada de fracasos,
con vinagre de rabia
y aceite reparador.
Pasta a los susurros,
con  tropezones de  caricias y besos,
aderezada con salsa nocturna.
Chuletón a los suspiros,
en salsa de lágrimas y
acompañada de puré de angustia.
Dorada al horno
con sal de resentimiento y
una base de cebolla caramelizada
en dulzura de atardeceres.
Hojaldre relleno
de frutas de la mañana
y requesón de para siempre.
Para beber:
Vino tinto pasión
y blanco indiferencia.
Café amargo con gotas de esperanza o
infusión de lo que pudo ser.
Espumosos de cosquillas en el alma.

Gracias por acompañarnos,
esperamos que el menú sea de su agrado

sábado, 24 de febrero de 2018

Muñeca de cristal

De tanto esperar
los miedos se enquistaron
y la esperanza se hizo vacío.

(La espera no tiene sentido
cuando nada ha de llegar).

Ser continente y no contenido.
Abrir para dejar entrar
muchas luces azules,
alguna cumbre de nieve
y un atardecer de ojos.

La barreras las pongo yo.
Y cuando me llene,
cerraré con tapón de versos
y agitaré para obtener
un elixir de sueños y ganas.

Ser raíz y no rama.
Agarrar para anclar y 
no perderme en un viento
que no susurra tu nombre.

De tanto esperar,
me volví muñeca de cristal
en un mundo de pájaros de papel.



Imagen: dibujo propio.



viernes, 23 de febrero de 2018

Despojándome

Camino en círculo,
dando vueltas sin parar,
en una danza absurda
de aceptación ambigua.

Tropiezo con la cara opuesta
de mi yo, y despiezo
las sombras y oscuros en
pedazos que luego esparzo.

Ellos solos,
regresan al estado primigenio
y comienzo una danza absurda
de tropiezo y despedazo
para volver a esparcir.

Me despojo de lo que no sirve,
de lo que me cubre en falso,
y desnuda me devuelvo a la vida
para empezar con otros pies.





 Dando una vuelta a “Bucle”

jueves, 22 de febrero de 2018

Primavera en la mirada.


Pañuelos al viento.
Pañuelos de seda y lino
con mariposas en las puntas
y dobladillo de amapolas.

Con lagrimitas de rocío.
Del rocío de la mañana
cubriendo los pétalos
de rosas y lirios.

Me pongo un trébol en la mirada
y una margarita en la solapa.
El viento mueve mi vestido
al son de silbidos sibilinos.

Mañanita de luces y flores.
De primavera que despunta.
Desde la orilla del río
veo peces de colores que saltan.

Verano en las manos.
Otoño en el alma.
Invierno en el pecho

y primavera en la mirada.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Manto azabache, infusión de caricias y versos.


Cuando se apagan las luces
y el azabache envuelve la vida,
yo rebusco en el bolsillo
pedacitos de caricias.
Los junto en una bolita
y me hago una infusión
que después bebo
sorbo a sorbo
y verso a verso.

Me transformo en pluma,
y derramo sobre el papel
sentimientos y latidos
que mantengo aletargados,
esperando una vez más
 a que llegue:
el manto azabache,
la infusión de caricias
y el verso derramado.

martes, 20 de febrero de 2018

Hablar por hablar

Dicen que no hay dos sin tres,
pero si no hay conjunción
en dos, imposible en tres.

Que más vale tarde que nunca,
pero lo que llega con retraso
quizá nunca debió ser.

Que a quién la sigue la consigue,
pero si no lo logras antes,
quizá estás rozando el acoso.

Y que más vale pájaro en mano
que ciento volando.
Pero yo prefiero verte volar,
que tenerte apresado entre
mis miedos y mis dedos.

lunes, 19 de febrero de 2018

(Silencio)


Y sostuve la mirada a la vida
en un acto estúpido
de autoafirmación insignificante,
sin más sentido que el de creer
mis propias mentiras.

Reté al tiempo
a un combate de fuerza,
sin pensar que el tiempo
es el dueño de mi fuerza.

Una nunca se acostumbra
a las tonterías que se pueden
llegar a hacer en nombre
de no sé qué ideología personal.

El ser humano es el único animal
capaz de creerse  dos veces
la misma mentira,
siempre que esta
sea un regalo para el odio.
¡Vanidad, de vanidades!

Ahora, acomodo mi cabeza
en tu regazo, esperando
calmar así este desasosiego
que me causa mí no aceptación.
Me relajo y dejo los sentidos
a flor de piel,
percibiendo todos los estímulos
que me son gratos  e importantes.

Sshhh¡¡¡( Silencio).



sábado, 17 de febrero de 2018

Palabras marchitas

Las palabras gastadas por el uso,
pierden su esencia
y se vuelven vacías.
Un amor mío,
 repetido con desgana
tiene sabor a rancio.
Pulular por el vocabulario
insistiendo en hacer hincapié
en las mismas palabras
que ya son borrones,
desprovistas de fuerza y
apagadas de verbo.

Palabras prostituidas,
mal usadas,
vendidas,
marchitas,
cansinas,
con olor a taberna sucia y alcohol barato.

Las palabras gastadas por el uso,
siguen buscando renovarse.

Vida cíclica

La vida a veces te regala un camino
de andar suave, dulce y de colores bellos
con luces, soles, estrellas  y destellos
casi onírico, como cuento divino.

Hermoso camino,  primavera pura.
Con un cuadro de Sorolla en la mirada,
y melodía de Vivaldi encontrada.
Respira este aroma amigo, en lo que dura.

Porque tarde o temprano el frío te llega,
la bella y hermosa flor se marchita y muere.
El camino roba, quita lo que quiere
y el invierno invade tu vida y la anega.

  • Copla Castellana
  • ABBA CDDC EFFE
  • Contiene 12 versos de 12 sílabas.

jueves, 15 de febrero de 2018

Grasa negra en las manos ( a mi padre)

¡Te extraño tanto!
Vuelvo a pintar en la tierra
efímeros bocetos de juegos.
¡Qué larga es la tarde!

Canicas de colores,
la teja y la tiza.
El barro y un clavo.
(Te echo de menos.)

Un  verano que dura como 7,
y llega septiembre.
Aprovecha las últimas tardes
antes de que te recluyan de nuevo.
El invierno se hace tan largo.

Calbotes calentitos,
somos seis, y mama dice
que hay que repartir.
Huele a leña y a carbón,
a hogar, a seguridad y amor.
(te extraño)

Las manos de grasa negra
traen un pan blanco a la mesa.
Un pellizco y un beso,
un guiño y una broma.
(te echo de menos)

miércoles, 14 de febrero de 2018

Mariposas negras.

Me limito a vivir,
así, sin barreras.
Sin objetivos ni deseos,
los escollos ya vienen ellos
y se ajustan entre el empeine del pie
y la sonrisa acida de la boca.

Me limito a deambular,
 a transitar por los escritos
que escribo pero no siempre suscribo.
A desgastarme a lametazos
de ojos que leen.
A corregir un tachón de tinta salada
en el esfuerzo de una mañana
que casi era de luz y rayo.

Cuando las mariposas negras
levanten el vuelo, prometo empezar
nuevos engendros menos oscuros
y más vistosos y sutiles.  
A veces no queda más remedio
que deshacer los versos enquistados
para poderlos abrir y allanar.
No sé si sucumbiré a tanto ahogo,
pero no es la primera vez
que el huno se acomoda en mi cabeza.
Igual si abro ventanas
en la azotea de este hueco
se despejan todas las tonterías,
los absurdos,
los gritos ciegos
y las visiones sordas.

¿Cuándo dejé el barco a la deriva?
No recuerdo si quiera
cuando empecé el viaje.
La aguas siguen revueltas,
y yo aquí procesando
una idea que no acabo de digerir.
El agua roza la punta de mis dedos
y un escalofrío de limpio
recorre mi espalda.
Los retazos de una infancia lejana
se paseas por la charca
como hojas  que navegan.
Y mientras tanto
bebo una copa de vino
y sonrío a una caricia que recibo.


martes, 13 de febrero de 2018

Con la miel recubriendo la hiel

Con la hiel en manos
y la miel en las caricias.

Intentando un abrazo
que no roce pero caliente.
Buscando un abrigo
en las ganas de querer quererte.
De querernos con los ojos.

Con la miel en los labios
y la hiel en el alma,

desprovista de posibles,
me resigno a buscar
unas pocas migajas
de caricias en un mundo
repleto de arañazos.

Con la hiel en odio
y la miel en las ganas.

Confundiendo querer con tener,
buscar con hallar.
Envolviendo en papel fino
los deseos que no llegan,
y se quedan perdidos
en los escollos del camino.

Con la miel recubriendo la hiel.



Revisión y ampliación de "Hiel y Miel"

lunes, 12 de febrero de 2018

Soneto de soledad solitaria y sola.


 Calculando en el tiempo ya pasado
y distancia que todavía queda,
con tela suave de auténtica seda
envolvería el sosiego cansado.

El corazón maltrecho gime helado
sin que con ello calmar dolor pueda,
triste viendo como esta vida rueda
sin un sitio, dejándolo apartado.

Soledad que está sola, tan amarga,
que no te pide, esa que sola llama
que me cae como una dura carga.

Sobre mi pecho como negra dama
sobrevives como bilis amarga
y te enquistas en mi lúgubre cama.


Soneto clásico.
  • ABBA ABBA CDC DCD
  • Contiene 14 versos de 11 sílabas cada verso.

domingo, 11 de febrero de 2018

Luciérnaga, llama y caricia.

Espesura en la niebla.
Las luces no iluminan nada.
El camino es oscuro y cansino.

Una luciérnaga para la vista.

Espacio vacío en esta estancia
abarrotada de sentimiento.
Un cuadro fúnebre aquí,
una estatua mueca allí.
Y entre tanto; vacío denso.

Una llama para el alma.

Los pasos se corroen
con el lodo del miedo.
Lluvia acida.
Viento gaseoso.
Y tu mirando sin ver.

Una caricia de piel.

Musitando algo ininteligible,
el aire viciado de la sala
regala notas anodinas.
Murmullo infecto y absurdo.

Una luciérnaga para la vista.
Una llama para el alma.

Una caricia de piel.

Senryu (2018)

Calma mi sed
la boca llevo seca.
El alma llora.
----------------------
Sólo contigo un rincón es un mundo. Amor seguro.

--------------------------
 (pensándote)
Si yo te pienso
se ilumina mi mundo.
Luz que acaricia.
--------------------------
En el silencio 
el alma grita miedo.
la luz se apaga.
------------------------

Si tú te marchas
se irán contigo sueños.
Nos perderemos.

Si un día vuelves
habiéndome añorado,
nuevo comienzo.


(Senryus de ida y vuelta)
(6.06.2018)
-----------------------------------

 (boca)

Sobre mi boca
sabores que te endulzan.
Bebe de mí.
21.06.2018

Pesado sueño 
y quietud en los pasos.
Camino lento.

(pasos - 31.07.2018)

Suspendida

Como suspendida
entre corrientes de aire,
levito y oscilo, a merced
de estos vientos caprichosos.

Abajo, mi cuerpo
se mantiene en un gesto
erguido y ridículo,
esperando una orden
o un mandato
que no quiero cumplir.

El aire me bambolea,
y me parece escuchar,
melodías wagnerianas,
que se escapan
entre los siseos del viento.

En el suelo,
la realidad me arrincona,
me invita a un café
amargo y triste.
-Al menos una tostada-
grito y nadie responde.

Bebo un sorbo:
Amargo.
Otro sorbo:
Triste.

Así permanezco,
entre suelo y cielo,
entre mugre y aire,
entre amargo y etéreo,
entre tierra y viento.
Entre mi yo vivo
y mi yo yerto.

sábado, 10 de febrero de 2018

En un frasquito


Buscando un atajo
para llegar.
Las distancias cada vez
se vuelven más largas.

Distinto y distante.
Te siento extraño,
y por ello te extraño.
Continuo y discontinuo.
Unidos en un espacio-tiempo
imposible de embotellar.

Anhelos nunca logrados,
por más que intentamos.
Pero no sucumbimos.
Subimos y bajamos,
sin dejar que nada nos detuviera.

Busco el jugo, el néctar
para meterlo en un frasquito
y guardar así nuestra esencia.
Que permanezca hasta el fin
de los tiempos.

Oculto, perdido y a salvo.


jueves, 8 de febrero de 2018

Cine versus Realidad


Y quise mirar la vida
como en un plano secuencia,
de una vieja película en blanco y negro.
Vernos así, desgastados,
cansados y tristes,
pero juntos.
Con la dimensión de las
grandes obras del cine.

Como en una escena
de “Días de Vino y Rosas”,
donde Jack Lemmon y Lee Remick,
bebían hasta hacerse daño,
y se amaban bebiendo.

Quise buscar la magia
del cine, en la realidad
compleja y simple
de nuestro día.
Nunca tuvimos
días de vino,
ni de rosas.
Ni yo fui “La Novia”
ni tú Rick Deckard .


Ni viviremos en un
mundo surrealista
donde "Amanece, que no es poco".
Ni nos quedaremos atrapados
esperando "El Ángel Exterminador".

Cine, cine, cine,
más cine por favor,
decía Aute.
Pero lo cierto es
que la realidad nos engulle
y nos impide vivir en una gran pantalla.
Que "Los 400 golpes" nunca
serán de "Melancolía",
pero la vida seguro si es
"El Viaje a ninguna parte".


miércoles, 7 de febrero de 2018

Largos cortos. Pesos escuálidos.


Pasan de largo
los días cortos.
Como estrellas fugaces
apenas perceptibles
por el rabillo del ojo.

Pesan los escuálidos
esqueletos temporales.
Como plomizo golpe
de realidad abrupta.

Chasquea los dedos,
acudiré rauda a tu llamada.
La necesidad de endulzar
el amargo transito,
me hace percibir unas migajas
como un bocado de cielo.

Desencanto en lo que veo.
Triste alegría de nadie.

Tapón en la botella,
así no puedo beber
una copa de vino.
Destapa y siéntate aquí,
juntos beberos por lo que
pudo ser y por lo que
la realidad nos dejó tener.


Penumbras de otro tiempo

(Colaboración @horten67 & @sarrd8r en poémame.com)


Intangibles,

efímeros pero implacables,
reminiscencias de otros
amaneceres y algunos ocasos;

poderosos,
incómodos casi siempre;

apacibles,
consoladores casi nunca.

Lacrados en la memoria,
no hay ovejas negras,
ni tienen nación, sexo, raza;
enemigos fraternales
de alboradas lúcidas, sigilosas,
haciendo del pasado, yunque,
golpeando sin virtud
el mentón del olvido.

Permanecen ocultos
tras las puertas ajadas
de las penumbras de otro tiempo;

agazapados,

esperando cual felino voraz,
el despiste de la presa.

Devorando futuros por desleír,
construyendo muros, malecones,
amontonando brasas
obstinadas para el relego,
íntimas de la cicatriz;

recuerdos, 

fronteras abiertas
a penumbras de otro tiempo.

martes, 6 de febrero de 2018

Siempre el frío


Pez diminuto en estanque
de aguas gélidas y oscuras.
Nadando solo, contracorriente.
Pequeñez en un espacio
que ocupan los nombrados.
Recurso mínimo.
Pedazo escaso.
Minúsculo y apenas nada.

Voz en el desierto.
Grito en la soledad.
Llanto en el mar.
Vacío en el aíre.

Nada.
Apenas menos que nada.

Mirada que ve sin ser vista.
Que escucha sin ser escuchada.

Escarcha en la nieve.
Y el frío, siempre el frío
aunque los 40º se rebasaron.


Color translucido y transparente
de la paleta de un pintor mediocre.

Oscuridad en la noche  sin luna.
Bolsillo roto por donde se pierden
los minutos y las ganas.
Alejada del amanecer,
aproximándose al ocaso.

Y el frío, siempre el frío
que cubre los ojos,
las manos y los labios.

Glaciación del alma
marchita, pequeña
y oculta en el centro
de un mundo que habita

en la mota de un suspiro. 

Copla a la patata revolcona o machacona


Comida de buenos campesinos rudos
labradores de la dura y noble tierra
la que popular sabiduría encierra
para cultivar sin trabas y sin nudos.
Cebolla, laurel y patata cocemos,
freímos panceta o tocino muy fino
la grasa creada con ajo cocino
al nuevo resulto pimentón ponemos.
Las patatas sin agua en pote de barro
añadimos el resultado anterior
machacamos con cuchara superior
y servimos con la corteza del guarro.


Hortensia Márquez Chapa
(copla castellana en rima ABBA CDDC EFFE de 12 silabas los 12 versos)

Plato típico de mi tierra Ávila, comida de campesinos, lo comían los labradores en el campo utilizando como cuchara los torreznos o panceta.)


domingo, 4 de febrero de 2018

Tristeza

Golpes sordos
en los lagrimales.
Tachones en el alma
y corazón en una jaula.

Por el camino voy dejando
charquitos de pena y hambre.

Sola, solita en mi negrura
me cubro de frío y sueño.
En el puño. En el puño
de la mano guardo una sonrisa.
Quizá mañana me la ponga.

Pañuelos. Pañuelos de seda
para secar un mar de nubes.
Sacúdelos al viento,
que se lleve la humedad,
el tedio y el miedo.





sábado, 3 de febrero de 2018

Vestigios


Un vaso de vino
medio lleno,
sobre la mano de una sombra.
La purpurina se cayó
de los labios fríos
cuando las bocas efímeras
comenzaron a gritar.
El silencio trae a la memoria
escasos bocetos reales
de figuras casi extintas.
La sábana ya no cubre
más que unos pedazos
de nostalgia, aderezada
con lágrimas y besos transparentes.

Los recuerdos son volubles.
Tan pronto ríen como lloran.
Te golpean o te abrazan.
Te llaman o te evitan.

Las paredes pintadas
de tardes de humo blanco,
dejan ver figuras en los manchones.
Las cortinas de los ventanales
se mueven como bailarinas
alocadas y torpes.
Los retratos amarillean
en sus marcos de plata sucia.


Todo es reminiscencia de vestigio.

jueves, 1 de febrero de 2018

Rutina

Los pegotes del suelo
tienen callo de tiempo.
Acomodados ya, a un espacio
que les resulta propio,
se dejan pisar sin oponerse.
El espejo tiene el cristal ajado,
deja ver una imagen difusa y deforme
de la realidad proyectada sobre él. 
Y los rincones acumulan
pelusas de minutos y
polvo de tiempo triturado.

Lo cotidiano se viste
una vez más de gala.

Y si...

Y si nos quitamos vendas
y abrimos los ojos a la vida.
Y si despertamos de golpe
de este sueño absurdo
de realidades inventadas.
Y si vaciamos bolsillos
de telarañas y recuerdos
y los llenamos de esperanza.
Y si abrazamos sin mirar
la cara del ser abrazado.
Y si nos atrevemos a soñar
despiertos con lo que queremos
y dejamos de lamentarnos.

Y si , en definitiva, vivimos,
sin dobleces ni caretas,
con la cara limpia y

el alma ancha.